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viernes, agosto 23, 2013

Las Ventajas de las Publicaciones Monográficas con Respecto a las Publicaciones Originales: Como Puede una Universidad Empezarse a Posicionar como Una Institución Investigativa

Este es uno de esos momentos que tengo tiempo y ganas de escribir pero no se de que. Como los noticieros, que se nutren de malas noticias, no tengo malas noticias en mi vida por lo cual no tengo mucho sobre que escribir. Últimamente he estado leyendo y escribiendo. Estoy preparando un libro y unos cuatro artículos para publicar apenas me contraten en la Universidad de Ibagué, cuando esta contratación se cristalice. Además estoy escribiendo otro libro autobiográfico parcial de ficción, en el cual me inventé un personaje para explorar que hubiese podido pasar si ha mediados del 2010 no me hubiese venido a vivir a Ibagué y me hubiera quedado en Cali.

Escribir este libro ha sido fácil y cuando lo hago, le trabajo para relajarme. Nunca había escrito un libro, pues hasta ahora lo que he publicado son unos 10 artículos de revisión y otros dos originales correspondientes a mis tesis de pregrado y maestría. Ya era hora de empezar a escribir monografías largas, es decir libros. Además de los chicharroncitos de campo y oficina que nunca faltan, he estado muy entretenido leyendo y escribiendo. Definitiva no soy biólogo de laboratorio ni de campo. Soy biólogo de oficina.  Y es que para hacer investigación solo se necesita tener una mente estructurada (cuando se trata de trabajo intelectual mi mente esta estructurada de acuerdo a la teoría Darwiniana de Evolución por selección natural) y un computador con acceso a internet. Se producen tantas publicaciones como resultados de trabajos originales, que se necesita de gente como yo que se dedique a sistematizar y divulgar el conocimiento publicando monografías o reviews como se conocen en Inglés. Publicar reviews es una forma muy barata y eficiente para que una institución como una universidad relativamente pequeña empiece a tener visibilidad. Generalmente cuando una Universidad se da la tarea de, además de ser una institución académica, empezar a funcionar como una institución investigativa también, solo piensan en investigación original. Es decir que ponen a los profesores a hacer cursos de investigación en los cuales les enseñan como hacer investigación que involucre obtener nuevos datos de campo o laboratorio. Si se cuenta con el tiempo y con sobretodo con los recursos para hacer investigación original, eso está muy bien. El problema es que en nuestro medio, los profesores nunca tienen el tiempo para realizar investigación de campo y laboratorio, y si se trata de un autor con pocas o ninguna publicación, miembro de una Universidad pequeña sin trayectoria investigativa, la consecución de dinero para realizar estas investigaciones originales es muy difícil. Por poner un ejemplo, supe de un estudiante de posgrado de la Escuela de Ciencias Básicas, de la Facultad de Salud de Univalle (donde yo hice mi maestría) que tenía unas 80 publicaciones, en revistas latinoamericanas de bajo impacto. Pero aún así, cuando somete un proyecto a Colciencias por ejemplo, rápidamente se lo aprueban, gracias a la cantidad de publicaciones que tiene. En países como el nuestro, el grueso de profesores e instituciones académicas no tienen el tiempo ni los recursos económicos para realizar investigaciones originales. Por lo tanto pienso que si una Universidad quiere empezarse a perfilar como una institución investigativa, debe empezar a hacerlo por medio de la publicación de monografías.  El mismo material que un profesor revisa para preparar sus clases, se puede convertir en publicaciones monográficas, así sea al principio en revistas no tan bien ranqueadas. A medida que el proceso comienza, la institución en general, pero el profesor en particular, empiezan a ganar credibilidad como investigador, lo cual a su vez va aumentando las posibilidades de que en el futuro instituciones como Colciencias empiecen a aprobarle proyectos para hacer investigación original. Como dice la Sonora Ponceña en su canción “Sola Vaya”: No pretenderás tu correr sin saber caminar. Si algún día llego a entrar de planta a una institución como la Unibagué (me encanta esa universidad) yo expondría lo que acabo de decir en este párrafo. Teniendo en cuenta mi experiencia como funcionario del sistema de investigaciones de la Universidad del Valle al final de los años 1990s (ver certificado laboral) y la relativamente pequeña pero interesante producción intelectual mía (constituida como ya se dijo predominantemente de monografías) yo propondría que se establezca una Vice-Rectoría de Investigaciones (VRI), máxime ahora que entiendo que la Unibagué está en proceso de empezar a convertirse en una institución investigativa además de ser académica. Una VRI puede ayudar mucho en ese respecto. Entre otras cosas, una VRI debería tener un comité o división de credenciales para ir ranqueando a los profesores de acuerdo a las publicaciones que tengan, pues la única forma para que los profesores se animen a hacer investigaciones es con un incentivo económico, como se hace en la mayoría de Universidades. Siguiendo los lineamientos de Colciencias, se debería desarrollar una tabla en la cual, de acuerdo, entre otras cosas, con la jerarquía de la revista, se le adicionen puntos a los profesores que publiquen trabajas a nombre de la Universidad. Ahora está la cuestión del tiempo. A los profesores les pueden dar todos los cursos de investigación que quieran, pero si no se les da el tiempo para investigar, no podrán hacer publicaciones a nombre de la Universidad. Esta debe ser otra de las funciones de una VRI. Se trate de una investigación orignal o de un review, un profesor que quiera llegar a publicar debería un artículo debería poder hacer un proyecto ejecutivo, donde especifique los objetivos de la investigación, como lo va a hacer, y sobretodo que tipo de producto intelectual espera cristalizar. Entre mas compleja y mas jerarquía tenga el(los) producto(s) intelectuales a los cuales se comprometa el profesor investigador, mas tiempo se le debería dar para cumplir con los objetivos del proyecto. Y a diferencia de lo que pude ver en el sistema de investigaciones de Univalle al final de los 1990s (donde a los profesores les aceptaban informes no publicados como resultados de sus proyectos), los productos siempre deben ser publicados. Así sea al principio en revistas divulgativas de bajo impacto, o repito, si el investigador se compromete a publicar los resultados de su investigación, sea la misma una original o monográfica, en una revista bien ranqueada, mas tiempo se le debería dar para cumplir con el objetivo. Yo apenas llevo tres años viviendo en Ibagué, pues fui criado en Cali. Pero una de las tantas cosas que me impactaron positivamente de la Universidad de Ibagué, fue el hecho de que tienen programa de Filosofía. Esta última es buen ejemplo de una rama que tiene pocas posibilidades de producir publicaciones originales. Pero tiene un vasto potencial de producir artículos de revisión (monografías o reviews). Un profesor-investigador del plan de filosofía debería tener la posibilidad de someter un proyecto en el cual por ejemplo va a poner a discutir los autores X,Y y Z para producir un artículo publicable, ojalá en una revista indexada, y de acuerdo a esto se le debería asignar determinada cantidad de tiempo para lograr una(s) publicaciones(s). Los profesores de literatura se ven en una situación similar. Cada libro que un profesor se lea debería producir un reseña publicable, o hacer ensayos sobre diferentes temas, etc. El caso es que cuando se tienen en cuenta las monografías como investigaciones que producen publicaciones válidas, el panorama se abre mucho. Y no debería ser labor de los profesores solamente. ¿Cuantas tesis de grado se quedan como literatura gris en los anaqueles de las instituciones? Con respecto a esto, una VRI podría hacer dos cosas: primero escoger tesis que tengan buena calidad, contactar al estudiante que la hizo (pues el estudiante es el dueño de los derechos de autor) y pedirle permiso para resumir, pulir, actualizar la bibliografía de su tesis, etc., para producir un artículo publicable, en el cual lógicamente iría como principal autor el estudiante y como autores secundarios su director de trabajo de grado, y el(los) profesores que se encargaron de editar la tesis en cuestión para producir un artículo publicable. Y es que las normas de propiedad intelectual lo permiten. Las tesis de grado son un producto original, del cual se pueden sacar productos derivados como artículos, siempre y cuando el dueño de los derechos de autor (el estudiante que realizó la tesis) de el permiso y aparezca como autor principal. Yo hice eso con mi tesis de pregrado. Yo terminé este trabajo en 1999, año en el cual me gradué de mi pregrado. Diez años después, cuando ya había terminado mi Maestría y tuve el tiempo, cogí mi tesis de pregrado, la resumí, le actualicé la bibliografía, le pulí los gráficos, y logre publicar un artículo en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias (ver publicación). Lo que se hace en estos casos es que al final del artículo (pero antes de la bibliografía) se agrega un párrafo que se puede llamar “material suplementario” dentro del cual se aclara que el artículo en cuestión es una obra derivada de la tesis original, la cual se puede acceder en tal dirección URL. De esta forma, el lector que quiera leer la tesis completa puede hacerlo. Lo mismo hice con mi tesis de maestría (ver publicación).
¿Bueno, pero por qué resulté escribiendo todo esto? La verdad estoy que me trabajo en la Universidad de Ibagué. Es un ambiente muy bacano, calmado, bonito, amigable y sobretodo libre de huelgas, grafitis comunistoides, etc., de lo cual ya estoy cansado. Quiero aclarar que yo disfruté mucho mi paso por la Universidad del Valle, pero creo que no podré aprender a querer a otra Universidad pública. La escritura es una forma de explorar posibilidades, anhelos, fantasías, etc. De pronto lo quiero es volver a hacer parte de una Universidad, pues me siento algo anómico (anomia significa falta de normas, y las mismas generalmente son dictadas por las instituciones. Entonces una acepción de anomia es sentirse desnudo sin una institución que lo cobije a uno). Pero además de esto, está el hecho de la vida de Universitaria es muy bacana. No podría decir que me gusta mas: si dar clase, publicar artículos o el movimiento de papeles propios de un cargo administrativo.  Ojalá se me de la oportunidad de proponer todas estas ideas el futuro como profesor de la Universidad de Ibagué, y no solamente como una fantasía en una entrada de un blog que probablemente pocos o ninguna persona leerá.