martes, marzo 22, 2016

Política, Terrorismo y Relaciones Públicas


En este artículo relaciono el terrorismo con la necesidad de adoptar políticas de centro para superar la guerra fría mental que todavía se siente en nuestros países. Una de los requisititos para que una democracia funcione es que la gente esté bien educada para que pueda votar a consciencia. Pero además de eso, la educación hace que la gente desarrolle más las partes racionales de sus cerebros para no ser víctima de pasiones muy peligrosas como el fanatismo religioso, que actualmente tiene en jaque a occidente, por parte de la amenaza mundial que supone el terrorismo yidahista, especialmente por parte del Estado Islámico (ISIS). Me declaro como una persona de centro derecha, Uribista, adepto al partido colombiano centro democrático, pero dado que fui educado por 18 años en la Universidad del Valle (claustro público que se encuentra entre el top 5 de las universidades colombianas) en Cali, soy muy bueno interactuando con izquierdocitos, pues me gusta la charla pesada. Pero de unos años para acá me he puesto el reto de aprender a hablar banalidades con gente derechocita con la cual me identifico más socio-económicamente hablando. Pero a mí la charla light todavía se me dificulta pues todavía tengo cierto retraso mental en cuanto a inteligencia social-emocional se refiere. Y al final concluyo que en el fondo lo importante es conocer a cada persona y no prejuzgar simplemente por posturas políticas y de otra índole que al final son un gradiente y son aceptables, siempre y cuando no se vayan a los extremos.




Esta mañana me desperté viendo un post en Facebook de una prima hermana europea (Esther Valerie Osorio) que vive en Bruselas-Bélgica, en el cual decía que estaba bien en Viena. De una me puse a ver noticias y me encuentro con los tres atentados con bombas perpetrado por el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) en dicha ciudad. El mundo cada vez da más muestras de globalización, y aunque a mí de pronto no me va a tocar, es obvio que el mundo algún día resultará unificado bajo un solo gobierno que resultará de la actual Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Puede llegar a ser gobierno global social-democrático cuasi-perfecto. Pero como yo veo las cosas siempre estará la amenaza de ataques terroristas pues siempre habrá gente rebelde e inconforme con un gobierno como el acabado de mencionar. Leía en el libro de Antropología de Ember, Ember y Peregrine que nuestra civilización terminará unificándose en una sola cultura, alrededor del año 2200. Ojalá para ese entonces se haya avanzado mucho en temas como la educación para que la gente cada vez sea menos proclive a fanatismos religiosos y demás pasiones que llevadas al extremo resultan en esperpentos peligrosísimos como el terrorismo yihadista que está azotando a occidente actualmente.




Después de ver la noticia de estos atentados de hoy, me vi el discurso del presidente Obama en Cuba. Muy buen discurso. Hace años estoy de acuerdo con el hecho de levantar el embargo estadounidense en contra de Cuba, pues, según recuerdo, Hillary Clinton dijo que el mejor amigo de los Castro es el embargo. Yo estoy de acuerdo con esto por dos cosas:

- El régimen de la Habana le echa la culpa al embargo por la precaria situación económica del país.
- Si se permite el ingreso de personas, ideas, comerciales, productos internet, etc de EUA a Cuba, ese régimen se cae solito.

Como pude constar de primera mano en 1999 y contrario a lo que los izquierdocitos de nuestro medio opinan, en Cuba se ha estandarizado la pobreza. Es como si hubiese solo dos clases sociales: los pobres, que son la mayoría, y la familia Castro y demás aduladores del régimen que viven como Reyes. Ojalá el presidente Obama logre pronto que el congreso de EUA modifique o anule la Ley Helms-Burton sancionada durante el mandato de Bill Clinton. Me encantaría volver a la Habana algún día y ver cómo el país haya salido de esa burbuja que lo tiene congelado en los años 1950s.

Pero dado que soy una persona de centro, con un ligero twist hacia la derecha, puedo coger lo que me parezca más adecuado de ambos lados. En religión, por ejemplo, creo que soy de izquierda, pues soy ateo o más exactamente un agnóstico fuerte como diría Richard Dawkins en su libro “Elespejismo de dios”. En política colombiana soy Uribista y por lo tanto me identifico con el partido del Centro Democrático; qué, aunque mucha gente no lo crea, y me tilden de ultra-derechistas, el nombre del partido está muy bien puesto pues indica que es un partido de centro derecha y como tal evita todos los extremos. Se muy poco de política estadounidense, pero me identifico con el partido liberal de este país, oficialmente llamados los demócratas. Y por el bien del mundo es muy importante que las elecciones generales de noviembre las gane Hillary Clinton pues Donald Trump sería un desastre a nivel global. Es un payaso, y por sus payadas cada vez tiene más audiencia. Ojalá las minorías como los hispanos y afrodescendientes apoyen a Hillary, pues entre otras muchas cosas, no sería nada bueno que los dedos de Trump tuvieran acceso al arsenal nuclear de EUA. Me topé con un  artículo parodia que dice que la cantidad de viajeros del futuro que llegan a nuestro presente para evitar el ascenso de Donald Trump, están llegando a proporciones epidémicas (leer este artículo). Lo anterior es una broma, pero yo me atrevería a decir que si Donald Trump llega muy lejos tocará darle de baja ilegalmente, y este tipo de trabajos sucios generalmente son llevados a cabo por la CIA. Entonces en cuanto a política estadounidense soy de centro también. Lo he escrito muchas veces: la principal lección que nos dejó la guerra fría y en concordancia con el antiguo principio griego de dorado medio término (aureasmediocritas), se debe optar por tendencias políticas de centro. Los extremos, en todo, son perjudiciales, viciosos.

En el discurso de hoy, el presidente Obama también mostró apoyo por los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. Claro, todos queremos la paz, y obviamente los Uribistas no disentimos de esto. La crítica viene a en qué forma y bajo qué privilegios se hará la paz con la organización narco terrorista mencionada (ONT-FARC). Es que no deberían tener ningún privilegio. No deberían estar en Cuba dándose la gran vida y mantenidos con la plata de nosotros los contribuyentes colombianos.  Al presidente Uribe se le acusa de ser paramilitar, pero en realidad, en todos estos años, no le han podido demostrar nada de eso. Sin embargo, durante su gobierno la mayoría de paramilitares fueron sometidos solo con la ley de justicia y paz, y al que había que extraditar lo enviaron para EUA y listo. Lo que quiero decir es que, para someter grupos armados al margen de la ley, sean de derecha o de la supuesta izquierda de la ONT-FARC, no hace falta hacer semejante show internacional. Hay propaganda política del gobierno de Santos sobre prepararnos para el posconflicto y debatir temas como la paz en internet y estas cosas. Pero la verdad yo no me topado con ningún documento o noticia que explique cómo se hará la paz con la ONT-FARC. Parece ser que se hará un plebiscito con una única pregunta, en el sentido de decir sí o no a la paz con la ONT-FARC. Si el plebiscito es así y no se me explica más a fondo bajo qué condiciones y mecanismos se hará la paz con este grupo de insurgentes, yo obviamente votaré por el no. Y es que ya se ve lo que se son viene. Como lo explica el exministro Fernando Londoño en un muy difundido video “lo quese nos viene encima si no salimos a marchar el 02-Abr-2016” en una población de la costa caribe colombiana llamado Conejo, llegaron centenares de guerrilleros a una sesión por parte de sus comandantes sobre las supuestas jornadas pedagógicas para preparar a los guerrilleros rasos para la paz. Invadieron esta población, le mataron varias reses a un campesino para saciarse y el ejército colombiano tenía órdenes de no interferir. Es decir, se les dio una orden presidencial para que actuaran en contra de la constitución, en el sentido no defender a una población en contra de una invasión de guerrilleros. ¿Cuántos casos como el de conejo habrán pasado que no lo sepamos? El exministro Londoño explica que así sucedió con Cuba y después con Venezuela pues la gente, inicialmente, no le dio importancia al ascenso de los Castro en Cuba y muchos años después al ascenso de Chávez en Venezuela. La gente se durmió y se quedaron sin país. Ojalá no nos pase lo mismo a nosotros, y marchemos el 2 de abril para defender la democracia colombiana, pues nuestro país ya está mostrando los primeros síntomas que llevan al ascenso de dirigentes populistas que prometen un igualitarismo utópico que después debe ser mantenido por la represión de un régimen, convirtiéndolo todo en una distopía. Y es que como dice el famoso psicólogo cognitivista Steven Pinker, no puede haber una sociedad libre e igualitaria a la vez. La explicación es muy sencilla. Tiene que ver con la noción de la tábula rasa (explicada sencillamente en mí artículo: “Críticaa la Tesis de la Tábula Rasa y a la Negación de la Naturaleza Humana: UnaOpinión”). Según la noción de la tábula rasa, nuestra mente llega al mundo como una pizarra en blanco y todos los comportamientos y demás, son aprendidos por vía cultural negando el hecho de que ya venimos con instintos y otras características que nos predisponen a ser diferentes a los demás. La noción de la tabula rasa es muy conveniente para los comunistas pues cero es igual cero. Si todos llegamos al mundo en ceros y después de un tiempo se hace otra medición, todo el mundo tendrá un estatus económico muy similar. Pero la realidad no es así. Todos venimos con instintos y otras características “de fábrica” que nos hacen muy diferentes los unos a los otros. Cualquier comportamiento humano es la interacción entre genética y cultura (fenotipo = genotipo + ambiente: esta es una de las fórmulas más básicas de la biología). Pero a los comunistas les conviene negar la contribución genética al comportamiento de cada cual. Entonces si todos nacemos diferentes y se nos deja desarrollarnos libremente, después de hacer una medición, todos tendremos un estatus socio-económico diferente, lo cual demuestra, repito, que no se puede construir una sociedad igualitaria y libre a la vez. Lo que sí se puede hacer, es algo de lo cual ya están disfrutando los países súper-avanzados del norte de Europa, en el sentido de que, como yo lo entiendo, son estados socialdemócratas en los cuales el estado les da a los ciudadanos todo lo básico y el que quiera conformarse con esto está bien, y el que quiera algo adicional a lo que el gobierno le da, puede trabajar, crear un emprendimiento, etc. Entonces volvemos a huirle a los extremos. No es el comunismo de ultranza que quiere construir sociedades totalitariamente igualitarias formadas por clones, ni el capitalismo salvaje. Hay que buscar una postura media que permita tener equidad y libertad a la vez.

Ahora, volviendo al proceso de paz colombiano, además de no sentirme cómodo con un plebiscito maniqueo y tener la responsabilidad de votar con muy poca información, yo no confío en las buenas intenciones de ningún grupo armado al margen de la ley, y más si se trata de la ONT-FARC. De pronto sus dirigentes formarán un partido de “izquierda” pero los demás guerrilleros que solo saben matar, ¿que se pondrán a hacer, y por qué los tenemos que mantener nosotros los contribuyentes? Para mí es claro que pasará lo mismo que en el pasado. La mayoría de los combatientes se unirán a otros grupos al margen de la ley, sin importar su tendencia política, o formarán grupos nuevos para seguir delinquiendo. Esto ya se puede sentir en las crecientes actividades terroristas del ELN. Me acabo de acordar de esta película que narra la historia de unos soldados que se encontraron con varios millones de la ONT-FARC enterrados en una selva. Ya veo a los combatientes de las FARC enterrando grandes cantidades de narco-dinero y armamento quien sabe en qué lugar de las selvas colombianas para rearmarse en el futuro. Va a sonar muy mal, pero la única solución que yo le veo al problema del narcoterrorismo en Colombia, es exterminar, por vía militar a todos los grupos armados al margen de la ley. Llámese FARC, ELN o residuos de paramilitares que ahora están controlando el micro-tráfico de narcóticos en las comunas de Medellín, solo por dar un ejemplo. Qué lástima que Santos nos traicionó a todos pues de haber seguido con la presión militar en el marco de la seguridad democrática del presidente Uribe, todos los integrantes de esos grupos hubiesen continuado desertando y finalmente no les habría quedado más camino que morir o someterse a la ley de justicia y paz, repito, sin necesidad de hacer shows internacionales ni recibir privilegios por décadas de violación de los derechos más básicos de la gente campesina pobre del país, por quienes supuestamente las guerrillas comunistas como las FARC  y el ELN dicen estar peleando.

Me parece preciso aclarar algo sobre mis posturas políticas. Dado que soy de centro, soy consciente que la distribución de la riqueza en el mundo no tiene la más mínima presentación. No puede ser que la gran mayoría sean pobres mientras unos poquísimos son ultra-multi-millonarios. Es obvio que hay que fortalecer la clase media, y eliminar la pobreza. Con lo que no estoy de acuerdo es que con hacer esto a la brava. El mismo Estanislao Zuleta, siendo Marxista, criticaba a este último autor en el sentido de que para Marx casi que solo había una solución a la desigualdad: la revolución por parte de proletariado. No se pueden forzar esos cambios. Hay que procurar, repito en otras palabras, tener un mundo lo más equitativo (mas no igualitario) posible. Pero esto será logrado con mucho trabajo, el cual ya está siendo realizado por los organismos multilaterales; como aficionado a Star Trek (Viaje a las estrellas) es muy posible para mí que la humanidad llegue a tener, repito, un gobierno global, lo más equitativo y democrático posible. Pero si estos cambios se fuerzan demasiado, la utopía se convierte en una distopía. Por eso, aunque pase 18 años en la Universidad del Valle (pública, la segunda universidad en importancia de Colombia), nunca pinté un grafiti, no tiré una sola piedra, y no participe en una sola asamblea o marcha ni nada de eso. Pues es obvio que estas expresiones son provocadas por agitadores profesionales de la guerrilla que se aprovechan del romanticismo, afán y e impaciencia de los adolescentes por que los cambios sean inmediatos.

Hablar de cosas como política y religión es complicado pues puede llevar a desagradables discusiones. Afortunadamente la gran mayoría de mis amigos, sin importar su tendencia política, son personas muy cultas con las cuales se puede hablar pacífica y placenteramente de estos temas. Y es que, pensándolo bien, la gran mayoría de mis amigos y conocidos son de centro izquierda. Digo centro pues con gente de extremos no se puede dialogar y además como a mí no me gusta que me tilden de ultraderechista, yo tampoco tildo de ultraizquierda a amigos y conocidos que tienen tendencias políticas diferentes a las mías. De hecho, me gusta mucho hablar con izquierdocitos moderados. Y es que después de 18 años de entrenamiento en la Universidad del Valle, me muevo como pez en el agua entre izquierdocitos. Y hay que reconocer que yo veo una tendencia (no es algo absoluto) a que las personas de izquierda se preocupen más por cultivarse intelectualmente mientras que la gente de derecha tiende a preocuparse solo por la acumulación de dinero. Estoy hablando de esto porque quería hacer una entrada sobre como mis relaciones públicas están floreciendo acá en Ibagué [cosa sobre la cual ya escribí en otra entrada de este blog (ver artículo)] y como a la vez con el tiempo sigo mejorando mi capacidad de estar solo. Entonces con respecto a los amigos y conocidos es irónico que las charlas más pesadas (como me gustan a mi) tiendan a llevarse a cabo con izquierdocitos; pero con los derechocitos me siento más identificado. A eso agréguele el hecho de se me facilita la charla pesada, pero cuando se trata de charla light me embollo mucho, dada mi corta inteligencia social-emocional. Al final no se trata de amigos de izquierda y derecha, todo esto en realidad es un gradiente y la mayoría de la gente, como yo, cogemos de cada lado lo que más nos gusta, lo racionalizamos y lo incluimos como una especie de política editorial que nos hace comportar y/o estar de acuerdo con algunas cosas y con otras no. Entonces más bien no se trata de izquierda o derecha, más bien se trata del nivel cultural de cada persona y/o inteligencia social-emocional, pues es obvio que hay muchas personas de derecha, que, aunque no lo pregonan, saben mucho, y tienen una charla muy agradable también.

Entonces lo que estoy viendo es que, empezando con uno mismo, deberíamos dejar la guerra fría atrás, y fijarnos en cada persona, a la hora de elegir amigos. Y algo parecido debe suceder a nivel internacional. No se puede tildar a una persona como terrorista solo por ser musulmán.  Mi papá me decía:

- Estudia para que no seas víctima de las pasiones

Al final se trata, repito, de huirle a los extremos, ya sean de izquierda (ONT-FARC), de derecha (Donald Trump, paramilitares) o extremistas religiosos (terrorismo yihadista). Ojalá pronto todo este tipo de polarizaciones se solucionen y el mundo siga emprendiendo este camino de globalización para llegar algún día a tener un gobierno global social-demócrata, de tendencia de centro o tercera o vía.