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La Relación entre Religiosidad-Espiritualidad y Trastorno Bipolar: La visión de un Paciente ¿Ateo?

Resumen: Aunque soy ateo, hay evidencia de que la religiosidad-espiritualidad (RE) practicada sanamente, es beneficiosa para la salud del creyente. El artículo reseñado aquí muestra que para muchos pacientes su RE es parte integral de su medicina personal. Pero también muestra que, dependiendo de la cultura, ciertas expresiones religiosas pueden ser consideradas patológicas. Entonces ha existido una dicotomía al ver la RE en pacientes mentales como una patología o como un recurso psicosocial que puede ayudar a mejorar su salud mental. Hay pocos estudios que examinen a fondo la relación entre RE y Trastorno Bipolar. Contrasta esto con la gran cantidad de estudios que hay sobre como la RE puede mejorar los cuadros depresivos. Al final saco unas conclusiones personales.

Palabras Clave: Divulgación Científica y Psicoeducación, Terapias Alternativas y Ayudas Místico-Religiosas, Religiosidad Espiritualidad Mejoran el Bienestar, RE Vista Como Recurso o Patología, Faltan Estudios RE-TAB



Procedencia de las Imágenes: De izquierda a derecha y arriba hacia abajo: Cruz Roja Religiosidad-Espiritualidad y Salud: Imagen de dominio público tomada de WikimediaCommons. Fanatismo Religioso:  Foto de Miguel Ángel G. Calderón tomada de Flickr bajo licencia CreativeCommons BY-NC-SA 2.0. Hombre Triste con Camándula: Imagen de Omer Yousief tomada Pixabay bajo licencia libre. Coexist en Íconos Religiosos: Imagen de Gordon Johnson tomada de Pixabay bajo licencia libre. Paisaje con Monje Budista: Imagen de tomada de Pixabay bajo licencia libre.

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Aunque creo que soy ateo, hay que reconocer que hay una relación entre la sana religiosidad (no fanática) y un posible mejoramiento de la calidad de vida. De hecho, la práctica religiosa sana se correlaciona positivamente con índices de bienestar. Las personas religiosas reportan ser más felices y más satisfechas con sus vidas. La religión es vista como un poderoso mecanismo para sobrellevar las dificultades y se constituye en un sistema que le da sentido a la vida para las personas creyentes. Además se ha visto una relación entre las creencias y práctica religiosas, y longevidad y salud tanto física como mental [1, 2]

El artículo que se va reseñar acá fue escrito por facultativos que en su mayoría pertenecen al Departamento de Psiquiatría de la Universidad de British Columbia en Vancouver-Canadá, liderados por Barbara Pesut del Departamento de Enfermería de dicha Universidad. Es de resaltar que una de los autores de este estudio, esta Victoria Maxwell, quien es bipolar. El artículo se llama “Religión y Espiritualidad en el Contexto del Desorden Bipolar” [3] donde hacen una revisión sobre el tema de la religión y espiritualidad (RE: tomada como un término amplio) en el desorden bipolar, y dicen que en las décadas recientes, la RE ha figurado prominentemente en la literatura médica, lo cual es muy importante para la salud mental de algunos pacientes. Se ha notado que los pacientes creyentes o espirituales pueden sobrellevar mejor su enfermedad mental, a presentar menos abuso de sustancias psicoactivas y mejor estado subjetivo de bienestar y calidad de vida.

Sin embargo, la mayoría de estudios que se han fijado en la relación entre religiosidad-espiritualidad (RE) se han enfocado en desordenes de depresión mayor, ansiedad, abuso de sustancias y desórdenes psicóticos. Pocos han explorado dicha relación en pacientes bipolares. El entender esta relación entre religiosidad-espiritualidad (RE) en pacientes bipolares es particularmente importante pues estos pacientes, especialmente cuando están en estado psicótico, reportan experiencias místicas con temas religiosos lo cual debe ser parecido a lo que le pasa a algunos pacientes epilépticos cuando tienen convulsiones en el lóbulo temporal derecho del cerebro, como no lo explica el neuropsicólogo Joseph Rhawn en su libro “Neuropsiquiatría, Neuropsicología y Neurociencias Clínicas” [4] disponible en https://amzn.to/3hASYkM. Estas experiencias pueden incluir hechos como que el paciente cree que es Dios, oye mensajes de esta deidad o tienen una misión divina. Sin embargo, a veces es difícil diferenciar entre experiencias religiosas patológicas de aquellas que tienen las personas “normales”. Además, esta clasificación depende del contexto cultural. Por ejemplo, el creer que un individuo está poseído por un espíritu malévolo puede ser considerado como una creencia patológica en Norte América, pero no en Haití, particularmente dentro de las tradiciones vudú. Sin embargo, Harold G Koenig, MD, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Duke en Carolina del Norte-EUA, ha concluido que en general la religión puedo jugar un papel positivo en las vidas y tratamiento de aquellos que experiencian brotes psicóticos [5]. El reto está en incorporar experiencias religiosas en el cuidado clínico de pacientes bipolares [3].

La revisión de la literatura hecha para escribir el artículo [3] que se está reseñando en este post tomó en cuenta pacientes bipolares tipo I, II y ciclotímicos (este último término se refiere a la forma más leve de las condiciones del gradiente afectivo bipolar [6]). Las palabras claves para hacer la revisión incluyeron: “espiritualidad”, “religión”, “creencias religiosas”, “logoterapia [7]” cruzadas con “desorden bipolar”, “depresión maníaca”, “desorden del ánimo”, “manía” y “ciclotimia”. Los autores escogieron solo seis estudios que cumplían con los estrictos criterios establecidos.

La conclusión más importante de dicha revisión [3] es que la falta de atención dada a la relación entre religiosidad-espiritualidad (RE) y trastorno bipolar en la literatura empírica contrasta con la prevalencia de dicho trastorno y el creciente interés social en estos temas espirituales. En parte, esto puede ser explicado por una tendencia a ver la religiosidad como una manifestación del desorden en sí. Hay una dicotomía entre estudios que se enfocan principalmente en la híper-religiosidad como algo patológico y aquellos que toman la RE como un recurso psicosocial. Solo el estudio [8]  liderado por Erin E. Michalak de la División de Desórdenes del Ánimo, Departamento de Psiquiatría, Universidad del British Columbia, Vancouver-Canadá, con su enfoque cualitativo (no enteramente estadístico) permitió una enriquecida descripción de como la RE puede coexistir como recurso y desorden. En línea con lo anterior se reveló que el 40% de los pacientes bipolares participantes en otro estudio [9] prefirieron el formato de entrevista (cualitativo) al de cuestionario (cuantitativo es decir, estadístico). Más investigaciones cuantitativas son necesarias para entender con más profundidad las experiencias religioso-espirituales en el contexto del desorden bipolar [3].

Los estudios revisados soportan la idea de que la religiosidad-espiritualidad (RE) es un factor influyente en las vidas de una buena parte de los pacientes bipolares y más de un tercio de los 35 individuos bipolares en el estudio de Michalak [8] mencionaron que es algo muy relevante para su calidad de vida. Prácticas religiosas, particularmente la oración, jugaron un papel significativo en el manejo de la enfermedad bipolar [9]. Estos hallazgos no quieren decir que la RE sea más importante para los pacientes bipolares que para los individuos de la población en general.

La importancia potencial de la religiosidad-espiritualidad (RE) en los encuentros clínicos (entrevistas entre el paciente y el profesional de la salud) no puede ser desestimada pues la misma puede afectar como los pacientes sobrellevan su enfermedad bipolar y las decisiones del personal médico. El ignorar la RE puede inadvertidamente promover la no adherencia los tratamientos por parte de los pacientes.

Aunque la literatura que se ocupa de la religiosidad-espiritualidad (RE) en trastorno bipolar es relativamente escasa, ha habido mucho más avances en el campo de la depresión mayor (unipolar) según la revisión de Koenig [5] quien reporta que nada más antes de año 2000 habían más de 100 estudios cuantitativos que han examinado la relación entre religiosidad y depresión unipolar. Esta revisión [3] concluye que la religión puede ser beneficiosa para los individuos que sufren de depresión. También se ha demostrado que personas con altos niveles de motivación religiosa son menos propensas a sufrir desórdenes depresivos. De la misma forma, el soporte social que brindan las religiones se ha asociado con aminoramiento de los cuadros depresivos.

Sin embargo, Kenneth Pargament del Departmento de Psicología de la Universidad Estatal de Bowling Green en Ohio-EUA, en su artículo “Lo Agridulce: Una Evaluación de los Costos y Beneficios de la Religiosidad” [10] ha advertido que las investigaciones empíricas han tendido a ver la religión de una forma muy simplista pues algunas formas de religiones son más beneficiosas que otras para el bienestar de las personas. Este bienestar se ha visto enlazado a una forma de religión más internalizada, intrínsecamente motivada y basada en una relación segura con la deidad a la que se está acudiendo que generalmente es llamada Dios; al contrario de otras formas de religión impuestas, no-examinadas y que muestran una relación débil con Dios y el mundo. También da entender que el fundamentalismo (fanatismo) es negativo. Dice Pargament [10] que el estudio de la religión debería tomar un enfoque que tenga en cuenta más matices pues además de que algunas perspectivas religiosas pueden ser de más ayuda que otras, la religión varía a lo largo de los contextos en las cuales se presenta: esto es la cultura, relaciones de dominancia, nivel de compromiso personal y la situación de vida de cada individuo. Las polémicas que se dan alrededor de la religión en la sociedad también se dan a nivel científico. Hay una urgente necesidad de un entendimiento más detallado de la relación entre religiosidad-espiritualidad (RE) en el desorden bipolar [3].

Los factores que constituyen la RE pueden ser unos de los que componen la amplia gama de variables psicosociales que tienen un rol en la determinación del desarrollo y desenlace de la enfermedad bipolar en determinados individuos. Una perspectiva teórica que reconoce la RE puede tomar relevancia tanto en lo que atañe a manifestaciones adversas del desorden bipolar como en cuanto a los efectos protectores que la RE puede traer, a la vez que comprendemos que la RE como recurso y patología no es algo mutuamente excluyente y menos si consideramos el contexto de las culturas pues en algunas de ellas una expresión religiosa puede ser “normal” mientras que en otras culturas no lo es.

Seguramente las investigaciones profundizarán en preguntas sobre cómo la religiosidad-espiritualidad (RE) puede afectar las orientaciones, motivaciones, soporte social y la lucha que hacen los bipolares para sobrellevar su condición, y al revés, como puede la bipolaridad afectar la RE de un individuo. Se necesitan más estudios que permitan entender las formas por medio de las cuales los clínicos puedan, de forma ética y efectiva, incluir las experiencias religioso-espirituales como parte del régimen terapéutico y ser sensibles a las formas por medio de las cuales un enfermo usa una religión como parte de su “medicina personal”.

El trastorno bipolar es una condición distintivamente compleja debido a heterogeneidad inherente y marcada variabilidad en cuanto a la presentación y cambio de los estados anímicos. Por lo tanto, ofrece a los estudiosos de la religiosidad-espiritualidad (RE) una muy buena ventana a través de la cual ver la relación entre la RE y la salud mental de una forma más amplia. 

Conclusiones Personales
En un post anterior [11] expreso mi duda sobre el hecho de que yo todavía sea a ateo por un artículo religiosoide donde propongo  un pequeño sistema de creencias que no riñe con el ateismo [12] y que hice bajo el efecto de la Quetiapina, que aunque es un excelente fármaco, me cayó fatal [13]. Para acortar digamos que soy un panteísta-agnóstico-fuerte pues ningún ser humano puede ser 100% ateo, como nos lo aclara Richard Dawkins de la Universidad de Oxford en el RU en su libro “El Espejismo de Dios” [14] (disponible en https://amzn.to/3v2aNgA) apoyado por Mathew Alper quien en su libro “Dios Está en Cerebro” [15] (disponible en https://amzn.to/3fxckVf) nos muestra que el cerebro humano contiene estructuras místico-religiosas. Además Edward O Wilson de la Universidad de Harvard en EUA  nos dice en su libro “Sobre la Naturaleza Humana” [16] (disponible en https://amzn.to/3v5nSFE) que esta tendencia humana en creer en lo divino tuvo que haber evolucionado por selección natural [16, 17]. Entonces por más que se esfuerce un adulto humano, nunca llegará ser 100% ateo.

Del artículo que se reseñó aquí (Religión y Espiritualidad (RE) en el Contexto del Desorden Bipolar [3]) esperaba más información sobre los beneficios RE para los problemas mentales, especialmente la bipolaridad. Sin embargo, estos beneficios sí existen y si los individuos obtienen más salud gracias a la región, la sana práctica de la misma debe ser promovida en estos pacientes respetando, claro está, la fe individual de cada persona [2].

Lo otro que se puede concluir del artículo reseñado en este post [3] es que la RE como ayuda terapéutica y expresión patológica pueden coexistir, y lo anterior está condicionado sobre todo por el contexto cultural. Pero más allá de esto, al artículo reseñado acá le faltó profundizar en el concepto de fanatismo que solo lo nombra como fundamentalismo. De esta forma, la religión también puede estar asociada con malestar y falta de salud cuando se hace uso de  la misma de forma fanática, mortificante y con características de tradicionalismo opresor, solo para citar algunos ejemplos [2]Además de las alucinaciones de carácter místico-religioso, el fanatismo también puede ser un indicador de que la RE de un individuo está funcionando de forma patológica, sobre todo cuando llega a pensar que el rezarle a su deidad puede reemplazar la farmacoterapia, por ejemplo. 

Para todas las personas en general, pero en particular en una enfermedad de extremos como la bipolaridad, la religiosidad puede ser un arma de doble filo, pues mientras la persona sienta que se está mejorando su fervor religioso puede verse aumentado. Pero cuando se esté deprimiendo pueden llegar preguntas como:

¿No que dios me iba a curar del todo?

Y se le puede caer su religiosidad, junto con su moral, de un momento a otro. Por lo menos eso fue lo que me pasó a mí con una pequeña experiencia místico-religiosa que tuve en Nueva York en 2004 [18] en medio de una hipomanía fuerte de las que siempre me provocan los veranos en esta vibrante ciudad.

Por todas estas conclusiones personales es que me interesa tanto los fenómenos místico-religiosos [17], que no son exclusivamente humanos [4], y máxime si se pueden relacionar con enfermedades mentales como la que sufro yo al ser un bipolar ciclotímico.

Muchas gracias por leer este post.

Referencias:
1. Cohen AB, Johnson KA. The Relation between Religion and Well-Being. Applied Research in Quality of Life. 2017; 12(3): 533-547. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s11482-016-9475-6.

2. Alves RRdN, Alves HdN, Barboza RRD, Souto WdMS. The influence of religiosity on health. Ciência & Saúde Coletiva. 2010; 15: 2105-2111. Disponible en: https://bit.ly/3uX1sGJ. Consultado el 19-May-2021.

3. Pesut B, Clark N, Maxwell V, Michalak EE. Religion and spirituality in the context of bipolar disorder: a literature review. Mental Health, Religion & Culture. 2010; 1: 12. Disponible en: https://bit.ly/33RmnPF. Consultado el 18-May-2021.

4. Joseph R. Neuropsychiatry, Neuropsychology, and Clinical Neuroscience: Emotion, Evolution, Cognition, Language, Memory, Brain Damage, and Abnormal Behavior. Lippincott Williams & Wilkins; 1996.

5. Koenig HG. Research on religion, spirituality, and mental health: A review. The Canadian Journal of Psychiatry. 2009; 54(5): 283-291. Disponible en: https://bit.ly/3eWaXAo. Consultado el 18-May-2021.

6. Angst J. The bipolar spectrum. British Journal of Psychiatry. 2018; 190(3): 189-191. Disponible en: https://bit.ly/3fu52Sg. Consultado el 18-May-2021.

7. Frankl VE. El Hombre en Busca de Sentido. BNPubliching.com; 2019.

8. Michalak EE, Yatham LN, Kolesar S, Lam RW. Bipolar disorder and quality of life: a patient-centered perspective. Quality of Life Research. 2006; 15(1): 25-37. Disponible en: https://bit.ly/3hyKU43. Consultado el 18-May-2021.

9. Mitchell L, Romans S. Spiritual beliefs in bipolar affective disorder: their relevance for illness management. Journal of affective disorders. 2003; 75(3): 247-257.

10. Pargament KI. The Bitter and the Sweet: An Evaluation of the Costs and Benefits of Religiousness. Psychological Inquiry. 2002; 13(3): 168-181.

11. Duque-Osorio JF. ¿Ensayo exitoso con Lamotrigina? Mis Obsesivos Rituales (Terapia TRIS) ¿Soy Ateo? Mi Blog y Consejos. Ibagué, Tolima-Colombia. Blog "El Duque Bipolar"; 2021. Disponible en: https://bit.ly/EDBJFDLamotriginaTRIS. Consultado el 12-May-2021.

12. Duque-Osorio JF. Mi Ateo Mito Religioso-Científico: Panteísmo Cuántico. Ibagué, Tolima-Colombia. Blog "El Duque Bipolar"; 2021. Disponible en: https://bit.ly/EDBJFDPanteismoCuantico. Consultado el 22-Abr-2021.

13. Duque-Osorio JF. Por experimentar con Fármacos, en Particular con Quetiapina, Tenía Abandonado mi Blog. Blog "El Duque Bipolar"; 2021. Disponible en: https://bit.ly/EDBJFDQuetiapinaAbandoneBlog. Consultado el 12-May.2021.

14. Dawkins R, Pérez-Galdós N. El espejismo de Dios. Grupo Planeta; 2010.

15. Alper M, Ochoa S. Dios está en el cerebro. Bogotá-Colombia. Editorial Norma; 2008.

16. Wilson EO. On Human Nature: With a New Preface. Harvard University Press; 2004.

17. Duque-Osorio JF. Evolución y Neurobiología de las Experiencias Mísitico-Religiosas. Innovación y Ciencia (Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia). 2011; 18(1): 53-63. Disponible en: https://bit.ly/EDBJFDEvolucionExperienciasMisticas. Consultado el 13-Ago-2019.

18. Duque-Osorio JF. Aunque soy Ateo, Tuve una Epifanía Religiosa en el Verano de 2004 en NY, y Otras Consideraciones. Ibagué, Tolima-Colombia. Blog "El Duque Bipolar"; 2012. Disponible en: https://bit.ly/EDBJFDEpifaniaReligiosa. Consultado el 18-May-2021.

2 Comentarios

  1. Artículo muy interesante, tema sensible para muchas personas. Efectivamente existen muy pocos estudios acerca de la Religiosidad Espiritual en las personas que presentan trastorno afectivo bipolar. Excluyendo el fanatismo religioso, y hablando en primera persona con trastorno afectivo bipolar, la creencia en Dios no fue inmediata, es más, en la adultez se presentó de manera progresiva y espontánea. Analizando los factores considerados, tales cómo; la cultura, relaciones de dominancia, nivel de compromiso personal y la situación de vida de cada individuo, puedo inferir, que en mi caso, se dan estos cuatro factores con predominancia en este último. A medida que fueron pasando los años, hay situaciones que he vivido, que me hicieron llegar a una creencia absoluta, una decisión muy personal, que me ha ayudado a ser feliz, autoaceptación y manejo de emocionalidad, que ha sido, de total ayuda. Efectivamente como se señala en el artículo, hay una incidencia considerable en la anulación de la activación de episodios, tantos, depresivos, como hipomaníacos y maniacos y logrando la eutimia de manera permanente. Presento estados de tranquilidad, paz interior y la capacidad de sentirme útil a la sociedad, con una miramiento mucho más positivo en todo ámbito de mi vida. Excelente tema, el que permite la reafirmación de mi creencia espiritual.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Muy interesante. Estamos de acuerdo. Las diferentes situaciones de la vida, ya agregaría yo, el momento del desarrollo, llegan a las personas a ser creyentes en menor o mayor grado. Yo fui educado como catolico, pero al hacia 1994 cuando vi evolución en mi pregrado en biología dejé de ser creyente pues me di cuenta que la ciencia y la creencia en seres sobre naturales no es compatible y en especial en la teoría de evolución por selección natural no hay lugar para este tipo de seres. Entonces yo me considero ateo porque no creo en entidades sobre naturales. Pero sí te leés mi artículo del sistemita de creencias personal que me invente (Mi Ateo Mito Religioso-Científico: Panteísmo Cuántico ubicado en https://www.juanferduque.com/2021/04/mi-ateo-mito-religioso-cientifico.html) te darás cuenta que mi ateísmo es dudoso pues en este último artículo la diferencia entre lo natural y sobre-natural es difícil de ver, máxime cuando incluye conceptos de mecánica cuántica sobre lo cuales la humanidad entiende tan poco que parecen magia. Gracias otra vez por tu comentario.

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